Sunday 23rd July 2017,
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El ‘Mosquito’ de Yeah Yeah Yeahs pica… pero no mata

Agustina Barbaresi 24/04/2013 No hay comentarios
El ‘Mosquito’ de Yeah Yeah Yeahs pica… pero no mata

Me despierto en mitad de la noche, bañada en sudor. He soñado que huía, con la única compañía de un muñeco punk que parecía una sospechosa copia del Nenuco de mi infancia y que, en mitad de la carrera, éramos atacados por un mosquito radioactivo gigante…


Miro a la izquierda, donde yace mi portátil, abandonado tras un súbito ataque de sueño y con el brillo de Spotify lo entiendo todo: la portada del nuevo disco de Yeah Yeah Yeahs es más que hortera, más que kitsch. Es, sencillamente, de pesadilla.


Sin embargo, la picadura de este ‘Mosquito’, las canciones que contiene este álbum, lo que provocan son sueños oníricos y locos. Pero no necesariamente oscuros. Los neoyorkinos han tardado un poco más de lo habitual en parir a su nueva criatura: la banda se formó en 2000 y sus anteriores discos fueron lanzados en 2003, 2006 y 2009. Así, no es extraño que en 2012 los fans de YYY comenzaran a acusar el ‘mono’ de nuevo material. Parece que les ha merecido la pena a los más entregados a la causa del trío.


Es difícil encontrar a quien critique a un grupo que ha dejado su personal huella en la escena independiente en la última década. Pero lo cierto es que ya hay quien se atreve, y no es para menos. Era difícil superar ese It’s Blitz!, ese disco tan redondo y variado como un bol de macedonia, que contenía temazo tras temazo. Se nota que el grupo se lo ha trabajado a conciencia, pero el efecto del ‘veneno’ de este extraño mosquito se diluye antes de lo esperado.


En esta ocasión, Karen O ha dado una vuelta de tuerca a su registro. Nos tenía acostumbrados a sus agudos, después de desplegar sus gritos a lo largo de muchas y buenas canciones. Pero lo de oír su ‘zumbido’ en la canción que da nombre al disco es una grata sorpresa. Y no es la única. Momentos de coro gospel en Sacrilege, efectos de sonido que nos transportan al último metro del día en Subway, incluso alguna intentona rapera. Variedad, desde luego, no falta.


¿Cuál es el problema? Que este disco nos deja una sensación agridulce. Porque aunque crecer y evolucionar suele ser positivo, parece que YYY ha dejado definitivamente de lado sus raíces punks. Porque el exceso de sonidos sintéticos acaba dejándole a uno atorado y confuso. Porque una cosa es una canción ‘lenta’ y otra muy distinta es dar caracol por mosquito como quien da gato por liebre. Porque, en definitiva, aunque la dulzura de Wedding Song sirve para aplacar un poco la falta de fuerza del último tercio del álbum, una frase no hace más que repetirse en mi cabeza. Quien mucho abarca, poco aprieta.

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